SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE UN AUTOR

Pepa Gamboa | Producciones Faraute

Martes, 19 de noviembre, 20:00 Horas

Miércoles, 20 de noviembre, 20:00 Horas

Jueves, 21 de noviembre, 20:00 Horas

Viernes, 22 de noviembre, 20:00 Horas

Sábado, 23 de noviembre, 20:00 Horas

Domingo, 24 de noviembre, 19:00 Horas

25€
100 minutos
Espectáculo bonificado para las funciones del 19 y 20 de noviembre
Espectáculo recomendado para todos los públicos

La Obra

“Seis personajes en busca de autor” es una de las obras más paradigmáticas e influyentes del teatro del siglo XX. Gran parte de la dramaturgia contemporánea, ya sea de una forma consciente o no, se ve atravesada por ella. Siendo así, uno se siente tentado a excusarse y decir que sobra cualquier preámbulo.
Nos basta con la constatación de que, cada cierto tiempo, inevitablemente, volvemos a ella. A sus preguntas, que nunca han sido contestadas y nunca lo serán.
El mismo Pirandello se encargó de explicarnos la forma en la que surgió esta misteriosa pieza. Probablemente el primer atisbo de ella se encuentra en uno de sus cuentos –“La tragedia de un personaje”— de acusado carácter humorístico. Nos cuenta que él, Pirandello, tenía la antigua costumbre, los domingos por la mañana, de ocho a una, de dar audiencia a los personajes de sus futuros cuentos. Se armaba de paciencia y, durante cinco horas seguidas, los escuchaba e interrogaba. Los personajes, ineludiblemente, siempre tenían el mismo anhelo: “¡Hágame vivir!” Al parecer, lo más habitual era que le viniera gente descontenta, afligida por males diversos o enredada en complicados asuntos.
Resultaba ser, en general, una tarea penosa; eran una mala compañía. No obstante, Pirandello tomaba nota de sus nombres y de sus circunstancias. A veces sucedía que el escritor no sabía qué hacer con ellos, o a veces eran los mismos personajes los que le dejaban
plantado. Más de una vez le sucedió que, para su sorpresa, se encontraba en las páginas de otro escritor con los personajes que se le habían presentado a él previamente, pero con los que no había podido llegar a ningún acuerdo. Según nos cuenta, le visitaban no menos de tres personajes por semana. Y, como ya he dicho antes, le se trataba más bien de un incordio.
Los personajes de esta obra, como nos dice el autor en su prefacio, fueron de esos a los que el autor daba audiencia. Pero esta vez no eran tres ni cuatro, sino una familia entera, cada uno de ellos con sus angustias y sus deseos. Pirandello, por más que buscaba, no conseguía descubrir el sentido de aquellos seis personajes, y no era cuestión de darles vida sin un por qué ni un para qué. Así que los despedía, o más bien lo intentaba, porque ellos se obstinaban en tentarle para que los incluyera en uno de sus relatos. Hasta que, harto de todos ellos, Pirandello les recomendó que acudieran al ensayo de un teatro que, precisamente, se disponía a estrenar una de sus obras. Tal vez ahí encontrarían lo que buscaban.
Quien mejor y más rápidamente entendió a Pirandello fue Unamuno, ya que la obra de este corre paralela a la de aquél. Cuando ambos empezaron a escribir, apenas se conocían. Pero se toparon con las mismas preguntas y, misteriosamente, las formularon de una manera casi idéntica. ¿Qué es realidad? ¿Qué es verdad? ¿Hay una realidad no verdadera? ¿Hay una verdad no real?
Ese es todo el problema del arte y todo el problema de la filosofía, nos dice Unamuno mientras reflexionasobre ese Pirandello del que no sabe mucho, o del que solo sabe que es muy unamuniano, o tal vez que él mismo es muy pirandelliano.
Sea como sea, las fuentes primigenias de Pirandello son en buena medida españolas: Cervantes y Calderón, y quizá sea ese uno de los motivos por lo que esta pieza haya tentado, una y otra vez, a nuestros creadores escénicos.
Cuando se estrenó en Roma, en 1921, mereció un pateo descomunal. Sin que podamos conocer exactamente las circunstancias, además del sonoro pateo, hubo peleas a la salida entre los que defendían la obra y los que la denostaban. Una película reciente –La stranezza, de Roberto Ando– recrea ese singular momento.
En cualquier caso, la obra se saldó con un fracaso, pero unos meses después volvió a las tablas para ser recibida con aplausos, y se acabó convirtiendo en un éxito internacional.
Una versión italiana pudo verse en Barcelona y Madrid en una fecha tan temprana como 1923. También forman parte de la historia del teatro español las versiones que hicieron José Tamayo y las otras dos que hizo Miguel Narros en 1982 y 1995, así como la adaptación libre de Miguel del Arco. En el segundo
montaje de Miguel Narros, por cierto, actuaba una joven Nuria Gallardo, en el papel de La Hija, y quienes la vimos ya no sabemos leer la obra sin que esa interpretación, desgarrada y enérgica, se nos cuele en la memoria. La cito especialmente a ella porque me alegró inmensamente que Pepa Gamboa y Celestino Aranda pensaran en la misma actriz para que ahora, casi veinticinco años después, encarnara el papel de La Madre.
“Seis personajes en busca de autor” es una obra cuya íntima vocación es encontrar funambulistas de la escena que sepan transitar de la comedia al drama y del drama a la comedia, del caos al orden y del orden al caos, del realismo a lo fantástico y de lo fantástico a lo real. O, por decirlo de la forma más sintética posible, puro teatro.
Y, ahora, silencio: las sombras vuelven a la escena, un siglo después de haber nacido, y gritan: “¡Hacednos vivir!”

Sinopsis

Estamos en el inicio de un ensayo, ya van llegando los actores y, poco después, el director. La actriz que siempre llega tarde, por supuesto, llega tarde.
La obra que se disponen a ensayar es, curiosamente, de Luigi Pirandello: “El juego de los papeles”, una comedia en torno a un triángulo amoroso.
Los actores, estoicamente, soportan el malhumor del director; el director, por su parte, no soporta a casi nadie, ni siquiera a Pirandello, y se muestra quisquilloso con todo y con todos.
Hasta que el ensayo se ve interrumpido por una familia de seis individuos que declaran haber nacido personajes y esgrimen una pretensión imposible: que alguien represente su drama. De esa forma, la comedia se mezcla con la tragedia, la fantasía con la realidad y los personajes con los actores.

Direccion:

PEPA GAMBOA

Reparto:

PAOLA BONTEMPI
AIDEN BOTIA
LUCÍA ESPÍN
RUTH GABRIEL
NURIA GALLARDO
JUAN GEA
AURORA IGLESIAS BONTEMPI
CHEMA LEÓN
DIDIER OTAOLA
DIANA PALAZÓN
MONTSE PEIDRO
FERNANDO RAMALLO
JORGE TORRES

Equipo artístico

Equipo de Producción:
MARIO ALBERTO PIRES: Ayudante producción
CELESTINO ARANDA: Productor
PRODUCCIONES FARAUTE: Distribución

Equipo Artístico:
MARCOS G PUNTO: Fotografía
GRÁFICAS ISASA: Imprenta y Diseño gráfico
JUANJO LLORENS: Diseño de iluminación
PIER PAOLO ALVARO / ROGER PORTAL C: Diseño de vestuario
ANTONIO MARÍN: Diseño de escenografía
EDUARDO AGUIRRE DE CÁRCER: Música
ANTONIO ÁLAMO: Adaptación
CELESTINO ARANDA: Producción

Equipo Técnico:
ZESCENOGRAFÍA Y PINTURA: Realización de Decorados
LUIS DELGADO: Sastrería
JUANJO CAÑADAS: Sonido
EVA SAEZ: Iluminación
KIKE HERNANDO: Maquinaria y Dirección Técnica